Por: Mía Rojas
Hoy, 3 de junio, el mundo celebra el Día Mundial de la Bicicleta, una fecha que la ONU impulsó para recordarnos que este sencillo vehículo de dos ruedas es mucho más que deporte o recreación: es una herramienta de desarrollo sostenible, salud, inclusión y economía familiar.
En San Pedro y San Andrés Cholula este festejo tiene un sabor especial. Aquí la bicicleta no es un “hobby de fin de semana” ni un accesorio para fotos bonitas. Es el medio de transporte de la vida real.
Piensen en la mamá que lleva a los chamacos a la escuela primaria en la bici (uno adelante, el otro atrás o, incluso, en la canasta). En el señor que reparte el pan desde temprano. En la estudiante que va a la prepa o a la universidad sin gastar en transporte. En el vecino que va al mercado a hacer el mandado y regresa con las bolsas colgando del manubrio. En el plomero, el electricista o la vendedora ambulante que recorre las juntas auxiliares sobre dos ruedas. En las Cholulas, la bici carga más peso —y más responsabilidades— que muchas camionetas.
Seguimos siendo un “pueblo bicicletero” con más voluntad que infraestructura. Hay ciclovías que ya existen, pero a veces terminan invadidas por autos, cuyos conductores utilizan la misma excusa de siempre: “solo un minutito”. Otras tienen baches o bloqueadas por basura y maleza. Hay tramos desconectados que obligan al ciclista a bajarse o a jugársela en la calle con el tráfico.
Las autoridades planean crear nuevas redes de ciclovías. ¡Qué bueno! Celebramos esos pasos. Pero también necesitamos que lo que tenemos se mantengan con dignidad y que las nuevas se construyan pensando en quien realmente lo usa todos los días.
Los datos nos dan razón. Según información reciente del INEGI, en la zona metropolitana de Puebla cerca del 7.8 por ciento de la población utiliza la bicicleta como medio de transporte habitual. En las Cholulas, donde las distancias son más humanas y la tradición ciclista está arraigada, esa cifra se siente todavía más en las calles.
Experiencias en otras ciudades de América Latina y el mundo demuestran que cuando se invierte en carriles exclusivos, bien diseñados y con mantenimiento constante, el uso de la bici crece de forma importante y los accidentes bajan drásticamente (en algunos casos hasta 40 y 50 por ciento menos lesiones, según estudios en ciudades como Nueva York). Además, por cada peso invertido en buena infraestructura ciclista se generan ahorros y beneficios múltiples en salud, calidad del aire y tiempo de las familias.
Por eso, en este Día Mundial de la Bicicleta, un llamado respetuoso y con cariño:
A las familias cholultecas: saquen las bicis. Aunque sea un ratito. Vayan al zócalo de San Pedro, paseen por las calles de San Andrés, lleguen hasta la pirámide si el cuerpo aguanta. Que los niños vean que moverse en bicicleta es normal, seguro y divertido. Que se acostumbren a compartir la calle con respeto. La mejor forma de defender las ciclovías es usándolas.
A las autoridades de San Pedro Cholula y San Andrés Cholula, así como a las instancias estatales que apoyan estos proyectos: gracias por los anuncios de nuevas rutas y por el programa de renta de bicicletas que se perfila para este año. Ojalá podamos ver pronto esas ciclovías amplias, bien pavimentadas, iluminadas, conectadas y, sobre todo, respetadas. No pedimos lujos. Pedimos que se cuide lo que ya existe y que se amplíe con visión de futuro, pensando en las mamás que llevan a sus hijos, en los trabajadores que ahorran tiempo y dinero, en los jóvenes que quieren moverse sin estrés y en un Cholula más saludable, menos contaminado y más humano.
Porque al final, una ciudad que respeta y cuida sus ciclovías está diciendo algo muy claro: “Aquí cabemos todos”. Los que van en auto, los que van a pie y los que, como miles de personas, todos los días eligen —o necesitan— la libertad de dos ruedas.
¡Feliz Día Mundial de la Bicicleta!
Que hoy y todos los días, en San Pedro y San Andrés, podamos pedalear con confianza, con seguridad y con la certeza de que nuestras calles también son para nosotros.